05:18
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15:53
Día 000.
A caballo entre todo y nada, 7 horas de diferencia, 172 días y me han dejado sin palabras. Día 000 porque todo vuelve a empezar. Pero siempre sin olvidar las palabras bonitas, las fiestas, las noches de risas y sonrisas, las canciones. México, deshecho, desordenado, caótico, divertido. El lugar de muchas primeras veces, aprender a enfrentarme a la vida mientras preparo quesadillas, desayunar con chile e ir a misa en Navidad, el lugar de algunos buenos amigos que se sienten tan cerca que parece mentira que nos separen 9700 km.
Y sentada en mi cuarto, entre margaritas y recuerdos descolocados, esparcidos por mi cama, siento que no soy la misma pero quizá un poco mejor. Por supuesto que hay detalles para olvidar pero definitivamente hay como un millón más que será imposible sacar de mi cabeza.
Una cosa más, siempre lo he dicho y lo diré. Todo lo que dicen las noticias es cierto, México tiene sus peligros, la vida no es fácil, pero hay algo que no cuentan: su gente es increible, las personas. Son ellos los que hacen tan especial el país y cualquiera que haya estado sabe que por muchos problemas que los mexicanos tengan, saldrán adelante, porque son gente amable, con mucho corazón, con ganas de divertirse y pasarlo bien, son gente trabajadora, gente con ingenio e imaginación, gente que te gana en el primer minuto.
Eso es México. Y todo lo demás, son cosas que pasan.

12:55
Día 170. Tulipanes
El tic tac del reloj sigue contando los inexorables segundos que se acaban y yo, que no pensaba actualizar hasta estar en tierra nacional, me he levantado pensando en tomar un café-tulipán. Porque los capuccinos cortos en Nueva York llevaban un tulipán, y los largos un corazón.
Llegar a la ciudad de las películas es como convertirte en actriz de tu propia vida, ni si quiera te falta el blanco y negro porque es el tono de todos los edificios. Disfrutar de los colores es algo solo permitido en el Soho.
Y caminas por la Quinta avenida, te cruzas con la biblioteca nacional, ves una ciclovía en medio de Times Square, esquivas una columna de humo del metro, te escondes del frío en una tienda de Macarons o corres por Central Park.
A la semana siguiente la película se ha acabado, la entrada está en un cajón aunque sabes que las letras se borrarán y esperas para que vuelvan a echarla en televisión durante mucho tiempo, pero merece la pena, siempre merece la pena esperar, porque Nueva York es una superproducción donde sientes que todo es posible. Incluso beber tulipanes.
Obra de Jasper Johns
Mi café
Las luces de la ciudad
00:46
Día 150. Desayuno y libro
Otro de los rincones de Guadalajara que echaré de menos es esta librería donde te puedes tomar un café. Aunque en Madrid también hay (muy recomendable la que está en Ópera), este tiene sabor mexicano y, si quieres, puedes tomar cajeta (la textura de la miel y el color pero muchísimo más rico, dulce pero sin empalagar).
Y mientras los días pasan…pasan…pasan…corren…se me escapan…y yo que compro mi segunda maleta, y las noches riéndome hasta las mil, y las historias inventadas, y el surealismo mexicano y los sentimientos que también se me escapan…



10:32
Día 145. Empezando.
2012 ha comenzado con calor y tranquilidad, unos días en la playa y las primeras rebajas. ¿Qué decir de la playa? Que es la primera vez que tengo que cruzar montañas para llegar y que está a medio camino entre la selva y los manglares. Experiencias diferentes. Hacía tiempo que no veía un anochecer así.
Y yo no paraba de preguntarme: ¿dónde está la plaga de ancianos que comen de buffet libre?.


13:12
Día 140. Queridos reyes magos…
Sé que este año os escribo muy tarde pero aún quedan cuatro días.La culpa de mi tardanza es que por primera vez he pasado la Navidad fuera de casa. Comí pozole para cenar en nochevieja. Por cierto, aquí en México se dice Año Nuevo en vez de Nochevieja, será que ellos son optimistas mientras que nosotros somos unos nostálgicos. Tomamos uvas (pasas), dimos las campanadas (con una pecera y una cuchara) y brindamos con sidra (esa era de verdad). Porque aunque esté lejos de casa las personas de las que me rodeo decidieron que yo también tuviera algo de mi país.
En fin, también viví una verdadera Nochebuena mexicana y comí tacos de pavo, bailé un chotis y recibí más regalos de los que esperaba.
Nunca he sido chica de pedir cosas pero es cierto que será extraño no estar nerviosa la noche del cinco. Este año no os voy a dar mucho trabajo, no pido demasiado, ¡lo juro! Pero…si no es molestia, si podéis, si tenéis tiempo, este año solo quiero un regalo…
Volver.
Porque el tiempo vuela y ya solo queda un mes, porque aunque este mes será el más divertido las horas se hacen cortas y los días han empezado a desaparecer vertiginosamente sin saber cómo ni dónde se escondieron. Porque acabé el año patinando sobre hielo y comiendo helado y lo empecé deseando que 2012 fuera la mitad de bueno que 2011. Porque México es especial y yo ya hace un rato que no tengo nacionalidad, solo lugares en los que soy feliz.
18:37
Día 131. Los exiliados de España
Estuve en el museo del periodismo que tenía una una exposición sobre los niños de la guerra civil que vinieron de España. Así, con Mediterráneo de Serrat sonando e imágenes en blanco y negro, pasé una mañana mexicana más. A caballo entre ningún país y sintiéndome de todas partes. A fin de cuentas, somos ciudadanos del mundo, ¿no?.



12:59
Día 126. Dolce far niente
El placer de no hacer nada. Mis clases al fin han terminado y ha comenzado esa etapa de fiestas, reuniones y celebraciones. En mi caso, con una boda incluida. Divertido, ocioso, tiempo de la nada donde ves de todo.
Entre otras cosas, desayunos largos, probar grillos, comerme un chile, conocer Tonalá, Michoacán y (mal)bailar música colombiana. Nunca pensé que mi vida pudiera ser esto y me hace pensar que, a fin de cuentas, yo no sé mañana.

17:15
Día 117. Navidad
Como en todos los lugares del mundo capitalista, la Navidad llega en octubre aproximadamente. Hace tres semanas en el centro de la ciudad empezaron un portal de Belén de arena, ahora ya está terminado.
Casi cuatro meses, dos estaciones diferentes, es Navidad y ni me he dado cuenta. Empiezan los regalos, los precios disparatados, la gente vuelve a casa…

23:28
Día 108. FIL
La Feria Internacional del Libro, mucho más que libros. Mejor que contarlo, lo enseño.
La entrada. Somos Lectores
Sección de Alemania
Calavera al detalle
Una de las imágenes de la exposición de ilustraciones
Portada de un libro
Escultura
Hecho de shakiras, pequeñas bolitas de colores con las que se hacen pulseras y collares.
16:24
Bill Viola, un artista de los segundos
Día 104. Llegó el invierno
Hoy me he arropado con todas las mantas y he pasado frío. Primer día de invierno, porque aquí no hay otoño. El gusto de pasear por las calles llena de domingueros, de adictos al fin de semana y a las horas tempranas. Sentir el aire en mi cara y mi pelo revuelto volando en todas direcciones, sentir ese frío (al fin) que me hace estar un poco más viva. La nariz fría y las manos congeladas, los pies apresurados y un señor que toca la guitarra, un chico que baila montado en una bicicleta, el periódico, los cafés llenos y una niña que pasa y se ríe, una desconocida que me pide un favor, un chico al que besaría si no tuviera novio, un perro mejor vestido que yo y las calles se empiezan a llenar.
Los domingos son días especiales que nunca quieres que se acaben y desde aquí, cojo mi primer día de invierno y decido que haré lo que quiera con él. Porque ya están las luces de Navidad y se trata de empezar a soñar y pedir deseos. Me quedaré anonadada con las cuatro estrellas de este cielo y me encerraré en ese lugar entre los recuerdos y los planes de futuro.
Llega el tiempo de encontrarnos.
Que ya está bien de que nos digan cómo hablar los mudos.

