Oct 6, 2011 / 15 notas

Día 52. Mil y una experiencias.

Las cosas, desde que llegué, parecen acelerarse. Cada día está lleno de sucesos interesantes, cosas nuevas, gente nueva. Es como si nada ni nadie pudiera pararlo y comienzas a entender por qué la telenovela es el género por excelencia del país.


Hay muchas diferencias de las que hablar, las celebraciones a la virgen de estos días, por ejemplo. Ellos la llevan en una especie de coche cubierto así que nunca viven las escenas de lluvia y lagrimones que cada año los españoles ven por televisión en Semana Santa.

Otras cosas son exactamente iguales. Ayer estuve en Sam’s, una especie de supermercado que vende al por mayor (o mayoreo, como diría un mexicano) y ya había árboles de navidad y adornos. Supongo que lo de empezar las fiestas tres meses antes es tradición en cualquier gran superficie.


Lo que más me asustó al llegar y a lo cual me he ido acostumbrando es el hombre mexicano. Te mira, se acerca a ti para verte mejor, te saluda, te da los buenos días, te grita, te silba para que te des la vuelta, puede estar piropeándote con doble sentido sexual (albureándote como diría un mexicano) o decirte maldades sabiendo que no le entiendes. El hombre mexicano no sabe que es una falta de respeto tratar a alguien así, de hecho está admitido que si llevas cierto tipo de ropa como pantalones cortos, vas a ser el espectáculo ambulante de la ciudad todo el día, solo te faltarán los aplausos. Lo bueno es que mis ojos de extranjera se han adaptado y se olvidan, las llamo las voces de mi cabeza.


Y qué más decir de estos casi dos meses. Que el picante pica de verdad (es muy picoso, como diría un mexicano), que si algo te ‘da pena’ significa que te da vergüenza, que los tacos son más pequeños y saben diferente, que no todo el arte es de colores, que es cierto que hay chucherías con chile, que los helados son nieves, las playeras tenis y las camisetas playeras, que los vaqueros son pantalones de mezclilla, que el tequila no se bebe en chupito (shot, como diría un mexicano) sino en cubata, que el elote es el maíz y se lo comen casi todo con las manos, que muchos saben bailar salsa (al menos muchos más que en España), que se me está pegando el acento y las expresiones, que todos son mucho más amables que en cualquier otro sitio donde yo haya estado…


Vaya, que vivo de lujo.

(de puta madre, como diría un español)

  1. wataken ha reblogueado esto desde dysleep y ha añadido:
    Pues, yo soy extranjero, tengo 13 años viviendo y todavia me sorprenden muchas cosas. Aqui los mexicanos hombres tratan...
  2. dysleep ha publicado esto